Algo se nos perdió

Salíamos a caminar sin rumbo fijo, íbamos lado a lado casi sin rozarnos y yo hablaba, de una y 50 millones de cosas y seguía hablando, callaba sólo para respirar o esperando algún asentimiento o comentario que a veces llegaba y otras no, pero siempre seguía hablando, reía como loca casi sin freno y escuchaba por momentos tu risa suave y sin aspavientos.
Casi no nos mirábamos, veíamos por donde íbamos mientras yo hablaba y seguíamos sin rumbo fijo como caminando al son de mis palabras que se atropellaban por cruzar la barrera de mis labios y salir de mi mente antes de que me olvide de decirlas.
Muy pocas veces me paraba a pensar si querías decir algo, solía monopolizar alegremente todas nuestras conversaciones y tú solías dejarme hacerlo y sonreías de vez en cuando al verme perderme entre mis millones de historias dejando algunas a la mitad para contar otras y luego pensando en que andaba y retomando todo, la mayoría de las veces con tú ayuda y la de tú impresionante memoria.
Pocas fueron las veces en las que te pedí que hables tú, que me cuentes de tu vida y tus historias, a veces lo hacías recuerdo haberte escuchado algún “no me gusta hablar mucho de mi” palabras más o palabras menos, ambos siempre hemos sabido que tu memoria es mejor que la mía.
Me gustaría tener una mejor memoria y poderme acordar de todo lo que me contabas y no sólo algunos fragmentos, me gustaría haberte pedido que hables más en vez de sólo escucharme mientras caminábamos por esas calles de Miraflores.
Hoy después de ​varios años y muchos kilómetros recorridos aun seguimos saliendo, hoy vamos de la mano ​(a veces) ​y aunque no te guste mucho hacerlo en público pues igual nos besamos​ (yo te beso)​, pero hoy vamos con un destino en mente y casi siempre con una ruta trazada, la mayoría de las veces sin hablarnos y me llevas a paso ligero casi corriendo, ya no son paseos sin rumbo llenos de risas, ya no levantó la vista para ver por donde vamos, sólo me dejó llevar de tu mano en silencio.
Vamos de la mano, estamos juntos y ​yo te amo, pero algo se nos perdió.

Y de repente no hay vuelta atrás!!!

Ser madre es más complicado de lo que alguna vez creí o de lo que pude haber pensado.

Nada me preparo para ser madre, no importa la cantidad de consejos que recibas, las historias que te cuenten, los documentales que veas o los libros que puedas leer, nada, absolutamente NADA te prepara para ser madre.

Primero aprendes a lidiar con la vida que crece dentro tuyo y una vez que nace no hay vuelta atrás, hay una personita que depende de tí para todo, realmente TODO, hasta que claro, va creciendo y volviéndose independiente y aprendiendo a solucionar sus propios problemas e inconvenientes, se va separando de tí que durante todo ese tiempo estuviste pendiente de él, de que esté sano, coma bien, duerma bien, se vista, tenga, haga y sea feliz, porque no nos importa nada más en el mundo que ver su sonrisa de felicidad y alegría.

Van pasando los años y la vida lo va haciendo madurar en un hogar, en mi caso, de padres separados donde yo no jugué a ser padre y madre, sino solo a estar para él en todo lo que pueda y apoyarlo, consolarlo y aconsejarlo en todo lo que me permitiera hasta que llegó un momento en el que todo cambió.

Ya no hay un vemos, hacemos, jugamos o esos pequeños momentos juntos de ocio que tanto extraño, pero él no lo entiende, para el soy otra madre neurótica que solo piensa tenerlo pegado a ella cuando el piensa solo en ver sus vídeos, leer un libro o juegar PS4

Me di cuenta de que en algún punto nuestra relación ya cambió y mi hijo ya no es mi bebé sino todo un adolescente de casi 15 años, que pues, tiene la cabeza en varias cosas más y como suele suceder casi siempre en estos casos, las madres nos vemos relegadas a ser importantes solo cuando nos necesitan. 

Al amor de madre nunca cambia, no se va o se achica y aunque el amor de un hijo para su madre también es fuerte, ese cambia, el corazón de un hijo deja de ser exclusividad de su madre, es de los amigos, de la pareja y después de los propios hijos y ya no hay vuelta atrás!!!

Y de repente con forme me voy dando cuenta de eso me empecé a sentir que me moria de a poquitos. 

Espérame.

Sol… Búscalo y alumbralo de frente para poder guiarme de su sombra y que lo pueda encontrar.

Viento… Dile a él al pasar que estoy justo detrás suyo.

Nubes… Por favor diganle atraves de la lluvia capturada que estoy justo a su lado.

Luna… Alumbra mi caminar en medio de la oscuridad y acercame a él

Tiempo… Aunque el destino te cubra los ojos, por favor protege el amor que le tengo en lo más profundo en su corazón.

Solo te busco a tí, te busco a tí porque solo suspiro por tí.

Te anhelo aún más mientras más te busco, mi amada persona.

Te llamo con todas mis fuerzas, mi corazón tiembla mientras te llamo.

Solamente grito tu nombre y te dibujo con mis lágrimas, te grabo en mi corazón.

Aún si estás al final del mundo, eres la persona que no puedo olvidar.

Aún cuando llore mil veces el amor que deseo eres tú.

Cuanto más te alejes, cuanto más lejos llegues, es cuánto más te quiero.

Haz lo que no puedas dejar de hacer…

Me lo repite una y otra vez, haz lo que no puedas dejar de hacer..

Lo primero que me viene a la mente es que no puedo dejar de escribirle, es una droga para mí, mis días son inutiles y vacíos si no los llena él con sus palabras, con algún “buenos días amor”, “que te toca almorzar?” O un “ya te falta poco” refieriendose a mi salida del trabajo.

No puedo dejar de amarlo, a él le suena a cuento la mayoría de las veces y no lo culpo, hemos pasado por mucho y nos hicimos mucho daño así que aunque hoy estemos juntos, siempre existe la duda en nuestros corazones.

No puedo dejar de querer sus besos, que si hubiera sabido que iba a ser así, no hubiera esperado a que me bese al final de ese concierto y yo lo hubiera besado primero, hubiera presionado mis labios contra los suyos, esos tan marcados y gruesos que de solo imaginarlos quiero volver a besar.

No puedo dejar de querer tener sus manos entre las mías, son suaves, sin ser femeninas, son tibias y de dedos largos que cuando entrelazan los míos y caminamos me van haciendo cosquillas con sus caricias.

No puedo dejarlo, el verlo tan libre y sin ninguna atadura me da miedo y no quiero dejarlo ir, pero llegado el momento no se como podría hacer que se quede y eso me asusta, eso hoy por hoy es lo que más miedo me da.

No puedo dejar de querer estar junto a él, en sus brazos, y soñar qué somos uno, que no hay mejor manera de decir “te amo” que con un abrazo infinito desnudos en su habitación. 

No puedo dejar de pensar que estamos destinados el uno al otro, porque después de todo lo pasado y aún seguir juntos, no me hace más que pensar en que realmente estamos unidos por el hilo rojo del destino.

No puedo dejar que me dejes, aunque no sepa como retenerte… Pero si algún día me llegas a dejar sin que yo lo pueda evitar, haz de saber que mientras estemos destinados a ser, siempre nos volveremos a encontrar!!!

Amarlo es como montar en bicicleta!

Siempre le he dicho, o bueno creo que sólo en un par de oportunidades lo hice… Que hace las cosas al revés o mejor dicho en los momentos inadecuados.

Las mujer somos complicadas y muchas a veces no nos entendemos ni a nosotras mismas, sin embargo mientras nos mantuvimos separados hizo todo lo que pudo por demostrarme que yo seguía en su corazón y que me quería y me pensaba, siguieron llegando las flores a mi casa y mi trabajo, me siguió dedicando palabras y hasta chocolates y detalles… Sí, pese a todo lo que pasamos y el daño que nos hicimos aún me quería y yo a él aunque me esforzara en negarlo hasta el punto de casi creermelo.

Amarlo es como montar en bicicleta, nunca olvide como hacerlo y me basto coger un poco de impulso para sentir que lo podía todo y que sí hasta el mundo se me ponía en contra pues me lo llevaba de encuentro porque sentía que nada me podría detener.

Sinceramente siento que lo amo con todo mi ser, porque sólo mi corazón no basta. Siento que realmente es el amor de mi vida y le he dicho que quiero hacerme viejita a su lado y estar por siempre juntos o por lo menos todo lo que nos dure la vida, y en una de nuestras tantas conversaciones se lo dije y desde el otro lado del mundo me respondió que él también quería lo mismo.

Pero aunque solo pasaron unos meses desde aquella conversación, yo no siento lo mismo de él hacia mí, he vuelto a sentir que me hace a un lado en su vida y hasta que muchas veces es más feliz sólo o con sus amigos, que conmigo! Soy yo la que le dice “te amo”, “te extraño”, la que corre a su casa a verlo, quien le envía frases e imágenes cursis, busca detalles o le dedica canciones y siento que ahora yo soy la única que sigue pensando en un futuro juntos.

A veces pienso que soy el guante derecho enamorado de su mano izquierda. 😢😢😢